En un intento de dar publicidad a las investigaciones que los científicos hacen sobre como nuestra mente capta el mundo que nos rodea, desde 2005 se viene eligiendo la mejor ilusión óptica del año.

Para vencer a la gravedad, la ganadora de este año no ha necesitado ni efectos especiales ni tecnología espacial, simplemente cartón, pegamento y unas bolas de madera.